Los caracoles eran un plato tan preciado por los romanos, que los criaban y engordaban con una dieta especial de salvado y vino.

El anís, ingrediente indispensable de un sinnúmero de bebidas, era usado en el Imperio de Babilonia, cerca de veinte siglos antes de Cristo. Los egipcios, los griegos y los romanos lo empleaban como planta medicinal y como especia aromática.

Para los egipcios llegó a convertirse en sagrada, hasta el punto que ya no era lícito para el pueblo poner en ella sus sacrílegos dientes. Plineo, historiador antiguo, confirma esta extraña sacralización indicando que los egipcios juraban por el ajo y la cebolla, del mismo modo que lo hacían con los nombres de sus dioses. Más tarde, los apologistas cristianos, por necesidades de argumentación y sus polémicas con los paganos, consagraron de buena fe la opinión de que los egipcios adoraban la cebolla

Cuando los españoles exploraron el territorio peruano, en 1541, descubieron que la papa (boniato) era el alimento preferido por los nativos.

Tiernas y húmedas por dentro, las papas fueron en un principio resistidas. No obstante, Antoine Auguste Parmentier, filósofo francés del siglo XVIII, logró interesar al rey Luis XVI sobre las bondades de este alimento.

Tanto es así que el propio monarcan mandó sembrar un campo de papas y montó una guardia especial a su alrededor, despertando la curiosidad de los campesinos.

Durante la cosecha, hizo retirar a los soldados, permitiendo que el pueblo "robase" los tubérculos subterráneos, y que de este modo, se difundiera su consumo entre los intrigados habitantes.

 

La sal se utilizaba como moneda de pago de ahí el origen  de la  palabra salario.

Turrón
Como muchas recetas que alcanzan fama internacional, la historia de esta golosina es materia de controvesias, ya que hay constancia de su remota existencia en Italia, España y Fancia. Incluso la célebre miel turca se le asemeja mucho y hay versiones de su origen en esa tierra.

Por años, los italianos reivindicaron a Cremona como la cuna de este dulce. Al respecto, afirmaban que torroni derivaba de torre y que en la boda de Blanca Visconti con Francesco Sforza, en 1441, se había servido un postre en forma de torreón, al que se le llamó así, torroni. Además, argumentaban, ya en la época romana se enviaba la golosina desde esa ciudad italiana a la Roma Imperial.

Sin embargo, en la actualidad parece ser indiscutible que el turrón, golosina hecha a base de miel, masa de almendra y otros ingredientes tostados, es de origen árabe y judío. Y que su adopción en España supuso variaciones, lo mismo que en Italia, a donde arribó por medio de los viajes de los catalanes y valencianos.

 
La pizza: una italiana internacional
Si bien en siglo XVIII, ya que la base con la que se hace era popular en Italia en aquella época y difundida en pueblo, sector que fue su primer consumidor ya que al principio era un plato innoble, recién a finales del siglo XIX, el primero que habla sobre ésta es Pellegrino Artusi en La scienza in cucina o larte de mangiar bene, describiendo dos formas de hacerla, como plato salado, y otras dos para postres a base de harina, almendras, vainilla, leche y huevos.

Sólo hay tres formas básicas para hacerla, alla porta San Gennaro, alla marinera y a la margherita, toda innovación es sólo una imitación y sucedáneos que nada tienen que ver con este plato, por otra parte nada refinado dentro de la cocina. El tomate, llevado a Italia en el año 1.554 por los españoles y transformado, por los italianos, en salsa que es la base de casi toda su cocina y de la pizza.

La denominación de las recetas tradicionales son: De la porta de San Gennaro, (se hace sazonando la harina con aceite, sal, pimienta, queso y albahaca), La marinera, (con aceite y tomate, queso y se le perfuma con orégano y ajo hay quien le pone setas o champiñones y filetes de anchoas en conserva,y La margherita, (que es muy parecida a la marinera pero con queso búfala o mozzarella).